El Complejo Lagunar de Alcázar de San Juan es un paraje de alto valor natural que ha sido calificado como Refugio de Fauna, Zona Especial de Protección de Aves, Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda (UNESCO) y Humedales de Importancia Internacional (RAMSAR).

Este espacio, ideal para los amantes de la naturaleza y con una extensión de 695 hectáreas, está formado por tres lagunas: Camino de Villafranca, Las Yeguas y La Veguilla.

Su origen se encuentra en los restos de los antiguos cauces de la era cuaternaria que posteriormente han quedado segmentados y cegados a trechos. Este hecho se constata en la actualidad observando los cortes existentes en el terreno, entre el río Gigüela y la laguna de Las Yeguas, donde se encuentra un depósito de materiales finos con pequeños cantos rodados propio de ambientes fluviales. Por tanto, son lagunas de origen exógeno, es decir, que se han formado en la superficie terrestre.

Desde observatorios estratégicamente situados se puede contemplar toda la riqueza natural que alberga y su belleza paisajística, no en vano, es uno de los Humedales más destacados de la región. Durante la primavera y el otoño es interesante realizar rutas guiadas, además de hacer senderismo o montar en bici por los antiguos caminos convertidos en senderos acondicionados para la visita. En verano ofrecen un espectacular paisaje lunar, formado por concentraciones salinas únicas en el Occidente europeo.

Es un enclave muy productivo y valioso por acoger, en poco espacio una flora muy característica y diversa, con especies que son escasas o están en peligro de extinción Su flora y vegetación es de carácter halófila, es decir, plantas adaptadas a la sal del suelo, tales como Limonio, Suaeda, Salicornia, etc. Estas plantas desarrollan fuertes raíces capaces de bombear nutrientes venciendo la competencia de la sal, o tallos carnosos en los que almacenar el agua.

En este mosaico vegetal también entran también a formar parte especies vegetales de agua dulce como el Carrizo, el Junco y la Enea presentes en la laguna de La Veguilla. Su principal valor faunístico reside en las poblaciones de aves acuáticas ligadas a zonas húmedas, que resultan muy interesantes y valiosas a escala nacional e internacional. Algunas de ellas se encuentran en peligro de extinción como la Malvasía Cabeciblanca, y otras catalogadas como vulnerables como la Pagaza Piconegra, Avoceta y Tarro Blanco. Este lugar también sirve a un gran número de aves para pasar el invierno y luego regresar a sus lugares de cría como el Ánsar Común, Pato Colorado, Porrón Común, Pato Cuchara o el Ánade Rabudo.

En época de migración pasan por esta Reserva un gran número de especies para alimentarse y descansar en sus largos viajes como el Combatiente, Aguja Colinegra, Correlimos Menudo, entre las limícolas y la Garza Real entre las zancudas.

Su oferta de actividades es muy completa y engloba talleres relacionados con el complejo lagunar, observatorio de aves, rutas guiadas en bicicleta e itinerarios a pie.

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