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Ermita de Nuestra Señora de Los Ángeles

Situada en la Plaza Nuestra Señora de los Ángeles, se construyó durante el último tercio del siglo XVIII, sobre una ermita rústica que había anteriormente.

Se trata de una edificación aislada, con planta de cruz latina. Sus muros son de piedra, al igual que el arco de media punta y la cornisa que se encuentra situada en la entrada lateral. Su interior es de una sola nave y tiene una cúpula sobre el crucero.

Este edificio ha sido reconstruido en numerosas ocasiones. En 1760 comenzó la construcción de la nueva ermita, aunque la obra se detuvo. En 1771, se volvió a reanudar y no se terminó hasta ocho años después. Sin embargo, durante la Guerra Civil española fue destruida (sólo quedaron las paredes en buen estado), por lo que tuvo que ser reconstruida en la Posguerra.

Ermita de la Virgen del Buen Parto

Ermita de la Virgen del Buen Parto

También llamada Ermita de San Miguel, porque en un primer momento el templo se dedicó a este Santo. Es un pequeño edificio de planta cuadrada, paredes ciegas encaladas y cubierta a cuatro aguas de teja árabe. Frente a la entrada principal, encontramos un gran porche abierto formado por cerchas de madera y cerrado lateralmente por seis arcos de medio punto y frontalmente por tres arcos ojivales. En su interior está cubierta por una cúpula semiesférica.

La ermita de la Virgen del Buen Parto está fuertemente vinculada con el puente de San Miguel, ya que los pastores que lo construyeron en el siglo XIV hicieron la ermita con una dependencia anexa para refugio de éstos y de quien lo necesitara.

Se trataba de una pequeña ermita construida con tierra y piedra, y cubierta con unas improvisadas vigas de madera, que en realidad eran troncos de árboles. Durante los siglos XV y XVI se fue deteriorando cada vez más, hasta que devino a un estado ruinoso. Sin embargo, en 1690 se empezó a rehabilitar y se construyó una capilla a una nueva Virgen: Ntra. Sra. Del Buen Parto. En 1695 las obras de reconstrucción se finalizaron y se inauguró la capilla. Desde entonces, la devoción a la Virgen aumentó entre la población de Pedro Muñoz e incluso atrajo a muchas personas de otros municipios.

Durante la Guerra Civil, al igual que muchos edificios religiosos, esta ermita y su virgen fueron saqueadas y profanadas, por lo que quedó muy deteriorada y hubo que restaurarla durante la Posguerra.